sábado, 17 de enero de 2009

GIGANTES SOCIALISTAS CON PIES DE BARRO

En nuestro artículo “Cuando a tu vecino veas afeitar..” publicado el 12 de Diciembre 2008 comentábamos los gravísimos problemas económicos que sufriría Bolivia de seguir con la errónea política comercial imitando a su líder Hugo Chávez Frías. Hoy a un mes de nuestro comentario la prensa boliviana se hace eco de un temor por demás justificado: Brasil reducirá la compra de gas boliviano a casi la mitad, bajarán de 31 millones a 19 millones de metros cúbicos diarios, la cantidad más baja desde que se empezó a exportar, en 1999, produciendo un desajuste económico total.
El petróleo, el gas, y sus derivados, se comercializan como cualquier otro producto pero hay que guardar mucho cuidado del como, y con quien se establecen las bases contractuales. Parece mentira, pero hace unos meses atrás, Bolivia sintiéndose poderosa cambió los precios y restringió las entregas de gas a Argentina y por ende a Chile sin considerar los inconvenientes que esto provocaría. Además Argentina no podría derivar gas boliviano a Chile como lo estaba haciendo hasta estos momentos. Entonces Argentina, Brasil y Chile empezaron a buscar otras alternativas energéticas. El primero fue Brasil con sus fuentes hidroeléctricas que en estos momentos están en pleno funcionamiento.
Pero como dice el dicho: El que la busca, la encuentra. Y hoy la situación a tomado tal giro que ni el indígena superdotado de Evo lo podía imaginar. Cuando no hay compradores la solución es reducir. Pero reducir la producción de gas acarrea desabastecimiento interno de combustible, por lo cuál deberá importarlo para su consumo. Es decir, recibe menos dólares por su gas en cuanto a precio y cantidad que vende, pero tiene que usar parte de ellos para adquirir gasolina y diesel a otros productores extranjeros. Craso error.
Lo mismo le esta ocurriendo al presidemente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, quién hasta el año pasado creía que tocaba el cielo con las manos pues el precio del crudo a US$ 130 por barril daba para todas sus locuras. Hoy con un crudo venezolano a US$ 30 no se anima a decirle la verdad a su pueblo antes de la enmienda constitucional pues la miseria tiraría al traste sus ambiciones del eterno presidente. Y aunque él lo niegue su socialismo trasnochado y prepotente se sustenta solamente por los dólares provenientes del “imperio capitalista” que él tanto aborrece.
Como hemos dicho: Gigantes Socialistas con Pies de Barro, no necesitan que nadie los tumbe, se caerán solos.

ANDRÉ BERTO
Periodista
TOPNEWS International
topnewsinternational@gmail.com

LAS COTORRAS ERAN VERDES

En otros tiempos las cotorras eran verdes. Al fondo de mi casa había una palmera donde anidaban varias familias de cotorras verdes. El líder se ponía a chillar, y como si esto fuera un llamado, de distintos árboles llegaban una infinidad de cotorras invitadas a la reunión. Allí no dejaban de cotorrear y la bulla era tan grande que molestaba a todo el barrio. Pero luego de varias horas cada una a su nido, y allí no pasaba nada.
Hoy en día las cotorras bolivarianas cambiaron de color, ahora son rojas. Son rojas pero actúan de la misma forma que sus antecesoras. Un ejemplo de ello es analizar las transmisiones televisadas por Cadena Nacional en Venezuela de todas las convocatorias populares que hace el presidemente Hugo Chávez, día a día, y a las horas de mas audiencia para cortar la programación de los canales independientes DURANTE MAS DE SIETE HORAS. Para Chávez Cadena Nacional significa: ¡Hablo yo, y que todo el mundo se calle la boca! No existe en el mundo una democracia que utilice esta constante manipulación política para acallar a la oposición.
Un Chávez vociferante, a veces enojado y otras irónico enardece a las eufóricas cotorras rojas, que no dejan de aclamar cualquier estupidez que aflora de sus labios. Risas, aplausos, vítores o canciones le brindan estas cotorras a su líder, claro esta, por su mandato expreso y la mayoría de las veces retribuido con regalos. Los medios no importan, la cuestión es conservar la imagen popular de este fracasado bolivariano. Y como ayer, cuando las cotorras eran verdes, luego de tanta bulla, cada una a su casa, y aquí no ha pasado nada. No ha pasado nada, todo sigue igual, o mejor dicho peor.
Mientras Hugo Chávez emula a Fidel castro destruyendo a Venezuela, el pueblo, sea este blanco, azul o rojo, esta sufriendo las consecuencias del desgobierno, la corrupción, la carestía y el crimen. ¿Que va a pasar cuando las cotorras no tengan que comer? ¿Qué va a pasar cuando se agoten los argumentos de que la culpa la tienen los de afuera? ¿Y que va a pasar cuando el petróleo que brillaba como el oro, ahora empieza a lucir como el latón? Pues no le va a pasar nada bueno a la cotorra mayor investida de papagayo real cuando a sus reuniones no acuda nadie y las franelas rojas brillen por su ausencia.
Claro que para fortalecerse en el poder el papagayo mayor acude a sus congéneres rojos bolivarianos como Evo Morales presidente indígena de Bolivia, quién actuando como un autómata rompe relaciones diplomáticas con Israel. Morales formula la protesta aduciendo los muertos palestinos en Gaza causados por las fuerzas israelitas, sin considerar los muertos y el atropello al pueblo que él mismo provoca con su desgobierno.
No conozco ningún gobernante con ínfulas de dictador que haya tenido un final feliz. Derrotado sufriendo el escarnio de su pueblo o llevado al cadalso, son los senderos que eligieron estos malandrines para acceder a un pedazo negro de la historia.

ANDRÉ BERTO
Periodista
TOPNEWS International
topnewsinternational@gmail.com

COMIENDO DE LA CARROÑA

Como los gallinazos (buitres) comen de los despojos que encuentran, el presidemente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, esta tratando se sacar provecho político sobre los cadáveres palestinos en la Franja de Gaza, expulsando al embajador de Israel y sus colaboradores.
Para nadie es desconocido que la expulsión del embajador israelí se debe a un hecho político y no a un arranque de amor hacia sus semejantes. Nada más bajo e inhumano en el sentir de un gobernante. De ninguna manera estamos a favor de la guerra y mucho menos cuando las víctimas son inocentes civiles que se encuentran entre el fuego cruzado de los contendores.
La disputa entre Israel y los palestinos es de larga data, pero en estos momentos se agrava por cuanto Hamás esta en guerra contra Israel a costa del mismo pueblo palestino cuando se oculta en mezquitas, hospitales y colegios llenos de civiles para usarlos como escudos humanos.
Este tipo de disputa se complica pues hay intereses de otros países los cuales quieren sacar un dividendo, sea este económico, religioso o político como en el caso de Irán, el Líbano, y otras naciones árabes que justamente no buscan el bienestar de los palestinos y el reconocimiento de una Palestina libre, aunque ellos proclamen a todos los vientos el fervor islámico que los une.
Justamente Chávez y esos gobernantes aprovechados nunca expresaron un pedido de alto el fuego para los cohetes que Hamás disparaba sobre Israel matando únicamente a civiles indefensos en aras de su “venganza” contra los judíos. ¿Es que los muertos del lado israelí no son muertos también? ¿O solo los palestinos tienen familias y niños por quién llorar?
Estos comedores de carroña no solo hablan sino que hasta se colocan sobre los hombros el chal que identifica a los musulmanes palestinos para hacer ver la profunda identificación que tienen, más que por su religión, por su ideología del terror. Es por ello que un Chávez “palestinizado” y con ínfulas totalitarias llama a todos los países latinoamericanos para que sigan su ejemplo y expulsen al embajador israelí sin mirar el atropello que esto significa. ¿La conducta de este dictadorzuelo es un ataque de locura? ¡No!. Es la forma que él cree le puede traer vientos favorables para su salvación, la que a ojos vista muestra que se le está acabando el apoyo de sus rojo- rojitos partidarios.
Una conflagración árabe de envergadura, según él, llevaría al petróleo a precios altísimos como ayer, con lo cual, el bienestar volvería a brillar en sus diezmadas arcas, se salvaría del rechazo del pueblo por su pésima labor como gobernante y tendría la posibilidad de mantener sus pretensiones de Gran Bolívar en Latinoamérica.
En conclusión. Como los gallinazos, los gobernantes carroñeros viven aislados y son mal vistos por sus semejantes aunque se desesperen por mostrar una imagen que no condice con la realidad.

ANDRÉ BERTO
Periodista
TOPNEWS International
topnewsinternational@gmail.com